martes, 8 de enero de 2008

Terminó la función

Miro a través de la ventana.
La cama aún está deshecha;
conserva el aroma de tus besos,
y el recuerdo de un tatuaje
en la espalda.

Están marcados los suspiros
a fuego en la almohada.
El color de tu piel quedó reflejado
para siempre en el espejo.

Miro y veo mi cuerpo
como si estuviera volando
entre manzanas rojas.

Entonces corro la cortina,
sumo en penumbras mi habitación
y la cierro herméticamente,
como una gran caja mágica de la nostalgia.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Mujer: instrucciones de uso

Felicitaciones, ha adquirido usted el modelo de mujer temporada verano 2008. Es un excelente producto probado ya en Europa. Le aseguramos que no se arrepentirá de usarlo. Para su buen funcionamiento, siempre siga estas instruccciones:
1. Por lo menos una vez al día, dígale que la quiere.
2. Es conveniente que la bese continuamente, y para evitar enojos y celos inútiles, que le acaricie el trasero en el supermercado. De preferencia, elija momentos en que los modelos deportivos se encuentran muy cerca. 3. Siempre, pero siempre, dígale que se ve linda, y procure darse cuenta de que lleva un vestido nuevo o de que cambió su peinado.
4. Y lo más importante. Para el buen funcionamiento de su máquina, déle muchos orgasmos. La liberación de sustancias químicas limpia y da energía al motor.

Te invito a mi fiesta

Hola, mister X.
He querido compartir contigo
mi deseo infernal.

Por eso te invito a mi fiesta.
Por favor, llega puntual,
pero demórate en IRTE.

No es necesario un regalo
envuelto en papel.
Me basta con tu REGALITO.

No faltes. Vas a COMER rico
y lo pasaremos muy bien.

Te invito

Ven, que quiero tu destrozo.
En esta noche blanca, me inmolo,
con la piel expuesta a tus mordidas,
esperando el cuchillazo por la espalda.

Te invito a que una vez más
me goces, me adores solo el intante
que duran las sábanas.

A que me mires como si fuera
la virgen del cerro,
como si de pronto me imaginaras de vieja.

Ven, juguemos otra vez.
Tú haces como que me quieres,
y yo, como que te creo.

Animita de calle

Y eso era todo.

Comí, bebí, hurté.
Sangré, mojé, lamí.
Abracé, rasguñé, grité.
Reí, lloré, canté.
Gemí, rasgué, besé.
Arañé, marqué, sonreí.

Gracias por favor concedido.

El león y su leona

Es una rosa sin pétalo,
la marca dejada en mi camino.

La peste del abrazo,
del vaivén entre sábanas.
De un exquisito, aniquilador,
mortal, sudoroso y patético orgasmo.

Como si todo en la vida
no fuera más que eso: besar,
mojar, compartir humedades y líquidos,
en cuerpos que se frotan.

Como encuentro de dos bestias
en el barro.
Con las uñas ensartadas en las pieles,
con la mueca del grito aún grabada
en la mirada.

Un hola perdido en la clavícula;
un durante, entre las piernas.
Un adiós nunca dicho,
ausente de sangre y más sangre.

Un parto con tu olor a hembra
entre mis pliegues.

Como si todo solo fuera,
el sudor que se cuela en la garganta,
una explosión de estrellas en el aire,
con la ansiedad del goce pintada en la mirada.